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Las dioxinas como veneno: el caso Yúshchenko

Escrito por Quimitube el 14 agosto


En septiembre del año 2004, el entonces líder de la oposición ucraniana, Víktor Yúshchenko, sufrió una grave intoxicación alimentaria. La investigación concluyó que había ingerido dioxinas (la concentración en su organismo era 1.000 veces más alta de lo normal), y no de forma accidental: se trataba de un caso de envenenamiento deliberado con tintes políticos. El envenenamiento no le salió del todo bien a los envenenadores, ya que no pudieron evitar que Yúshchenko, pocos meses después, se convirtiese en el presidente electo de Ucrania y le arrebatase la presidencia a Yanukóvich, permaneciendo en el cargo hasta 2010. Éste  y otros casos (como el envenenamiento con polonio 210 de un exmiembro del KGB en 2006) muestran que el veneno no es, ni mucho menos, un método del pasado, sino que está a la orden del día; los venenos y las formas de administración han evolucionado y, por supuesto, se trata de hechos que raramente trascienden a la opinión pública salvo en casos muy mediáticos, pero siguen ahí como una forma cómoda de asesinar.

La ingestión de dioxinas tuvo en Yúshchenko numerosas consecuencias; la más evidente, un desagradable sarpullido en el rostro denominado cloracné, si bien no padeció ningún daño funcional severo; no obstante, quedaron afectadas diversas partes de su organismo, como los huesos, los músculos o el aparato digestivo. Los análisis realizados llevaron a los médicos a concluir que, en efecto, había sido envenenado por dioxinas y quizá por algunos otros tóxicos que, para entonces, ya se habían eliminado del organismo. Las dioxinas se reparten de forma rápida por todo el cuerpo tras su ingestión y tardan más tiempo que otras sustancias en metabolizarse y excretarse, de ahí la relativa facilidad para su detección. Puesto que son sustancias bastante apolares son capaces de acumularse en alta concentración en el tejido adiposo; esto hace que se clasifiquen dentro del llamado grupo de los COP, contaminantes orgánicos persistentes.

Envenenamiento con dioxinas de Yútchenko cloracné

Secuelas de las dioxinas en el rostro de Víktor Yúshchenko: el cloracné. Licencia CC By-SA 3.0 Wikipedia

Las dioxinas son unos de los compuestos más tóxicos conocidos por el hombre, prácticamente superadas únicamente por algunas toxinas, como la botulímica, o por algunos agentes nerviosos, como el gas sarín y el VX. En ratas, el TCDD (cuya estructura especificamos más adelante) es al menos 100 veces más potente como tóxico que el cianuro, ya que la DL50 (dosis letal para la mitad de la población) está entre 20-60 μg/kg para TCDD [1] [2], mientras que es de 6-10 mg/kg para cianuro (es decir, de 6.000 a 10.000 μg/kg, para poder comparar mejor con el valor del TCDD) [3].

En sí mismas las dioxinas no tienen utilidad alguna, pero se forman como subproductos de procesos industriales (como la producción de insecticidas y el blanqueo de papel) o de eliminación de residuos en los que están implicadas las combustiones en presencia de cloro. Se debe controlar el nivel de emisión de dioxinas, por ley, en ciertos efluentes industriales, como los gases emitidos por una incineradora, en los que la concentración máxima permitida es de 0,1 ng/ Nm³ para dioxinas y furanos totales. Se debe realizar una medición, al menos, cada tres meses. También es importante el control de las dioxinas en alimentos, y de hecho son numerosos los escándalos que se han producido en las últimas décadas por presencia de dioxinas en ellos (basta buscar «crisis dioxinas» en un buscador), esencialmente por contaminación de piensos animales que pueden acabar acumulándose en la cadena alimentaria (cuanto más arriba está un animal en la cadena alimentaria, mayor es la concentración de dioxinas esperada acumulada en sus tejidos) [4].

En realidad son un grupo amplio de compuestos, derivados todos ellos del que propiamente suele adueñarse del nombre «dioxina«, y que es la 2,3,7,8-tetraclorodibenzodioxina (TCDD), es decir:

Estructura química de la 2,3,7,8-tetraclorodibenzo-p-dioxina

Es éste el que presenta la toxicidad previamente indicada; el resto de dioxinas tienen una toxicidad inferior pero nada desdeñable. Es un compuesto totalmente insoluble en agua, ya que a pesar de la presencia de átomos de cloro, que son electronegativos, su disposición simétrica en el plano hace que los momentos dipolares se anulen y que la molécula sea muy apolar. Cuando se realizan mediciones de dioxinas y furanos totales en los efluentes de una planta de incineración, se aplican unos factores correctores (factor de equivalencia tóxica) que tienen en cuenta el distinto grado de toxicidad de cada compuesto. A la hora de calcular la concentración total, se multiplica cada concentración individual por su factor correspondiente antes de hacer la suma [5].

Equivalencia tóxica de dioxinas y furanos

De la tabla adjunta se puede deducir que, además del TCDD ya indicado, también presentan alta toxicidad la 1,2,3,7,8-Pentaclorodibenzodioxina (PeCDD, factor de 0,5) y el 2,3,4,7,8-Pentaclorodibenzofurano (PeCDF). Como podéis deducir de la fórmula química expuesta y del nombre de todos los compuestos que se deben controlar indicados en la tabla, todos ellos son compuestos altamente clorados. Ahora bien, ¿cómo es posible que la principal fuente de intoxicación en seres humanos por dioxinas sean los alimentos, si el cloro no está presente en las grasas alimentarias? Evidentemente, al menos, no tendría que estarlo; ninguna grasa lleva cloro en su composición. Las fuentes de contaminación suelen ser aceites industriales y grasas no animales contaminados que se acumulan sin control o se eliminan de forma inadecuada, pasando las dioxinas al medio ambiente donde pueden contaminar los alimentos, el medio y los alimentos que son consumidos por los animales, transmitiéndose por su gran persistencia (hasta 8 años en el organismo humano) a lo largo de toda la cadena alimentaria.

Esta entrada participa en la XXXVIII edición del Carnaval de Química, que tiene lugar en el Worderlenmeyer.

Carnaval de química XXXVIII edición

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Fuentes externas

[1] Toxicología alimentaria. Ana María Camean Fernández y Manuel Repetto Jiménez.

[2] https://www.pesticideinfo.org/List_NTPStudies.jsp?Rec_Id=PC35857

[3] Soto-Blanco B, Marioka PC, Górniak SL. Effects of long term low-dose cyanide administration to rats. Ecotoxicol Environ Saf. 2002;53(1):37-41.

[4] https://aesan.msssi.gob.es/AESAN/web/cadena_alimentaria/subdetalle/org_dioxi_furanos_pcb.shtml

[5] Real Decreto 815/2013, de 18 de octubre, por el que se aprueba el Reglamento  de emisiones industriales y de desarrollo de la Ley 16/2002, de 1 de julio, de  prevención y control integrados de la contaminación.

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6 Comentarios

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    Un veneno letal para conspiradores sibaritas: el polonio 210 | Quimitube, 7 Años Antes Responder

  2. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: En septiembre del año 2004, el entonces líder de la oposición ucraniana, Víktor Yúshenko, sufrió una grave intoxicación alimentaria. La investigación concluyó que había ingerido dioxinas (la concentración en su organismo era ..…

    Bitacoras.com, 7 Años Antes Responder

  3. Una entrada muy interesante!!, me ha gustado mucho. Gracias por participar en el Carnaval!

    ununcuadio, 7 Años Antes Responder

    • ¡Gracias! Me alegra mucho participar de nuevo en el Carnaval, especialmente ahora que lo organizas tú 🙂 Un saludo grande.

      QuimiTube, 7 Años Antes Responder

  4. […] En el año 2004 el opositor ucraniano Yúshenko fue envenenado con dioxinas en su comida, aunque afortunadamente no le causó la muerte.  […]

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