El plúmbico encuentro de una oreja con un cuchillo

Escrito por Quimitube el 29 May

Quién iba a decir que un deseo tan aparentemente inocuo como querer un blanco muy blanco tuviese consecuencias nefastas para las neuronas… Es más, quién iba a decir siquiera que el color pudiese estar relacionado con la salud. Pero lo está; o, al menos, para aquellos que decidieron dedicar su tiempo a la aplicación del color sobre un lienzo, es decir, los que usaron la química de los pigmentos como principal herramienta creativa. Naturalmente, me refiero a los pintores y, en concreto, como deja traslucir el título de esta entrada, estoy pensando en Van Gogh.

Van Gogh es uno de esos personajes que la Humanidad ha encumbrado a la esfera de los mitos, y es bastante probable que el famoso episodio de su oreja cortada sea el dato de su biografía que más poderosamente lo ha mitificado. Yo me propongo, en cierto modo, quitarle un poco el encanto buscando una causa orgánica a semejante comportamiento autodestructivo. En mi defensa diré, no obstante, que quizá le mitifique todavía más si consideramos que dio su vida por una pasión, algo muy propio de una leyenda.

¿Y por qué sostengo que dio su vida por la pintura? Pues bien, en el siglo XIX (Van Gogh nació en el 1853 y murió en 1890) y hasta una época relativamente reciente (aproximadamente mediados del siglo XX) el principal pigmento empleado en la pintura blanca, tanto artística como de brocha gorda, era el carbonato básico de plomo o albayalde, de fórmula Pb3(CO3)2(OH)2, procedente del mineral cerusita, carbonato de plomo, PbCO3.

Si bien ahora conocemos sobradamente la elevada toxicidad del plomo, cuando los pintores utilizaban con profusión las pinturas con base de dicho metal, el binomio color blanco-toxicidad era totalmente desconocido. Se puede uno imaginar sin demasiado esfuerzo las manos de Van Gogh todo el día manchadas de blanco, los salpicones de pintura en las paredes, en el suelo, en los pinceles y en los demás elementos de su estudio… Y es que Van Gogh, aunque solo vivió 37 años, pintó ni más ni menos que 900 cuadros.

Aunque pasó por distintas etapas creativas, en esta enorme cantidad de obras hay un predominio de los colores claros. De hecho, el pintor daba mucha importancia al color, y cuando describía una de sus obras en su diario de trabajo, la descripción giraba esencialmente en torno al color, más que a la composición y a la forma.

El carbonato de plomo es un sólido blanco insoluble (se preparaba la pintura al óleo mezclándolo con aceites) extremadamente tóxico. La actual ficha de datos de seguridad de este compuesto especifica evitar todo contacto y advierte que se deben utilizar toda clase de medios de protección: bata, guantes, mascarilla, gafas protectoras. Además, indica que, ante una exposición (inhalación o ingestión): “La sustancia puede afectar a la sangre, al sistema nervioso central, al sistema nervioso periférico y a los riñones, dando lugar a anemia, hemólisis, encefalopatía (convulsiones), enfermedades nerviosas periféricas y disfunciones del riñón. […]”.

De hecho, la exposición prolongada al plomo produce una enfermedad conocida como saturnismo (los alquimistas llamaban Saturno a este metal) o plumbosis. Se trata de un metal neurotóxico que, cuando penetra en el cuerpo humano, circula por todo el organismo y ocasiona daños neurológicos irreversibles al llegar al cerebro.

Visto esto, es más que probable que Van Gogh estuviese aquejado de saturnismo y que fuese por este motivo por el que se automutiló la tarde del 23 de diciembre de 1888.

Por aquel entonces Van Gogh convivía con Gauguin, pero la convivencia era terrible. Aquella tarde, ambos artistas tuvieron un altercado muy considerable. Van Gogh amenazó y persiguió a Gauguin con una navaja hasta que, finalmente, por la noche se automutiló el lóbulo de la oreja izquierda (aunque en su posterior autorretrato se pintó cortada la derecha). Según contó Gauguin en sus memorias, no contento con la automutilación, Van Gogh envolvió el lóbulo en un paño y se dirigió a un burdel, donde presentó el lóbulo como regalo a una prostituta. A la mañana siguiente lo encontró la policía en su “casa amarilla” y lo llevó al hospital, donde permaneció ingresado durante 14 días.

Al regresar a su casa, Van Gogh pintó el “Autorretrato con oreja vendada”, que es tal que así:


Y es que los frecuentes brotes sicóticos (“me persiguen”, “me quieren envenenar”) y las tendencias autodestructivas de Van Gogh eran sumamente notables. El episodio de la oreja es probablemente más conocido que el fin de su vida, pero el caso es que Van Gogh se suicidó. Con tan solo 37 años, acabó con su vida disparándose en el pecho.

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Esta entrada participa en la XV Edición del Carnaval de Química, que en esta ocasión se celebra en el blog “El cuaderno de Calpurnia Tate“, de Luis Moreno Martínez.


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5 Comentarios

  1. […]  18.El plúmbico encuentro de una oreja con un cuchillo . Carmen. QuimiTube. ¿Por qué Van Gogh se automutiló su oreja izquiera? ¿Tiene que advertir con su imagen del arte? ¿Con la pintura? La respuesta, pura Química. Un post muy interesante que no debes dejar pasar. ¡Échale un vistazo! […]

    Dinosaurio Filosofo · Taringa Juegos!, 4 Años Antes Reply

  2. Muy interesante, pero duro : S
    fantástica entrada !!!

    PedroMagna, 3 Años Antes Reply


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